Amado Padre, hoy amanecí con mucha felicidad en el alma y con la ilusión de que hoy puedo descubrirte en el amor, saber más de Ti, de los designios que tienes para mi vida. Elevo hacia Ti mi gratitud por este nuevo inicio de vida y porque cuidaste mis sueños con mucha ternura como el Padre amoroso que eres. Bendito seas Señor, siempre alabaré tu fidelidad y tu inmensa bondad.