Dios bendito, cada amanecer es un poco más del amor que me regalas. Tengo la dicha de poder despertar contigo una vez más y por ese primer indicio de caridad, te doy las gracias de corazón. Mis ojos esta mañana, se abren a los nuevos retos que se presentarán, a las nuevas metas y objetivos, en los cuales el amor tiene que prevalecer.