«Porque estamos atribulados por todos lados, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos.»

Aunque enfrentemos dificultades y tribulaciones en nuestra vida, Dios nos da la fuerza y el poder para superarlas y no ser destruidos por ellas.

4 comentarios en ««Porque estamos atribulados por todos lados, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos.»»

  1. Dios los bendiga.
    Por favor, les agradezco su apoyo en oración por mi hija Lil González, ella tiene 18 años, hace poco comenzó a fumar, y ahora también consume otras drogas… ya no vive conmigo porque quería independencia…, se molesta rápido y no tenemos buena comunicación. He ayunado por esto y sigo orando, pero no he sabido comprenderla y mis palabras no han llegado a su corazón. Les estaré profundamente agradecida y que El Señor los recompense.

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    • Querida hermana en Cristo,

      Primero que todo, reciba un fuerte abrazo y la paz de nuestro Señor. Entiendo la profunda preocupación que embarga su corazón, y quiero asegurarle que no está sola en esta batalla. «Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos», dice Mateo 18:20. En esa promesa, elevaremos fervientes oraciones por su hija Lil. Creemos en un Dios de restauración, capaz de sanar y liberar.

      Es importante recordar que, aunque a veces parezca que nuestras oraciones no son respondidas de inmediato, Dios está trabajando en maneras que no siempre podemos ver o entender. La fe es confiar en que Él está obrando aun en las pruebas. “Confiad en el SEÑOR perpetuamente, porque en DIOS el SEÑOR, tenemos una Roca eterna.” (Isaías 26:4).

      Además, le animo a buscar un acercamiento paciente y amoroso con Lil, mostrándole el amor incondicional que Cristo nos enseñó. A veces, más que palabras, son nuestros actos de amor y comprensión los que ablandan los corazones endurecidos. La parábola del hijo pródigo nos enseña que siempre hay esperanza de regreso al hogar y al perdón.

      No pierda la fe ni la esperanza, y considere también buscar ayuda de profesionales, consejeros cristianos o grupos de apoyo que puedan proporcionar las herramientas y el soporte necesarios para enfrentar estas situaciones difíciles. La salud mental y física también son partes importantes de nuestra lucha espiritual.

      Estaremos en constante oración por la restauración y la reconciliación de su familia. Que el amor, la paz y la guía del Espíritu Santo sean una luz constante en su camino.

      En amor y fe,
      Juan

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