Oración para después de comer

Oración para después de comer

Mi Señor todopoderoso y humilde, el más bello de todas las personas, te doy gracias y honra por todo lo que colocas a mi alrededor. Porque tengo unos padres que no se cansan en cuidarme y darme lo mejor como Tú. Porque tengo un techo seguro donde protegerme, una cama donde descansar y por la bendición de tener alimentos sobre mi mesa.

Porque al sentarme a compartir la comida que me das junto a mis seres queridos, reconozco que es como el mejor manjar que tengo, es una señal muy clara de tu amor, de tu preocupación y tus cuidados hacia mi familia y hacia mí. He recibido con mucha bondad estos alimentos, para que puedan fortalecer mi cuerpo y mi mente durante las actividades que hoy tenga que realizar.

Mi familia y yo nos hemos saciado bendito Dios, con las bendiciones que nos has brindado y te doy gracias Señor. Porque cada alimento que llevo a mi boca es recibida con mucha satisfacción y gratitud, porque es fruto de mi trabajo, del trabajo de los míos y de tu inagotable caridad hacia nosotros, que a pesar de ser indignos, pecadores, nos consideras siempre como tus hijos y nos apoyas.

Padre hermoso, gracias te damos porque no nos desamparas y siempre colocas el alimento sobre nuestra mesa.

Bendito seas por toda la eternidad, Oh Padre bueno, porque siembras dones en todas tus acciones y nunca nos dejas solos. Alabado seas mi Dios, porque eres grande y fiel, porque no dejas que pase necesidades y atiendes todas nuestras súplicas Señor.

Qué bien se siente no tener hambre ni sed mi Dios, que después de haber compartido esta comida, mi corazón se siente agradecido, satisfecho y feliz. Gracias por no sembrar la envidia en mi hogar, por el gozo de disfrutar el fruto de todo nuestro esfuerzo.

Es hermoso sentarse, rodearse de las personas que más amo, poder comer, beber, compartir y emplear todas nuestras riquezas en grandes momentos para poder estar juntos. Me siento bendecido de haber disfrutado los alimentos que ahora se convertirán en energías para mi cuerpo, en salud para toda mi integridad, mejorando mi vida.

Porque Él ha saciado al alma sedienta, y ha llenado de bienes al alma hambrienta.

Sobre todo es tan bueno poder elevar la mirada al cielo y darte gracias por lo que colocaste en mi mesa, por los dones de repartes en cada una de las personas que habitan en mi casa, por la abundancia que hay ella, me siento tan amado, porque todo ha sido preparado por Ti.

Enséñame ahora a poder valorar el pan de cada día, a ver el amor y la dedicación que le pones para que si en algún momento no tengamos la misma cantidad y calidad de alimentos que ahora, aceptemos con humildad y los recibamos con el mismo gozo, porque es algo bendito que de tus manos proviene para ayudarme a ser una persona humilde.

También bendice las manos que las han preparado, porque ponen el cariño como la fórmula secreta de su cocción, porque hacen agradable y también es una manera en la que me siento muy acogido y querido. Bendice la tierra donde los alimentos fueron cosechados, las manos y pies de los trabajadores que con el sudor de su frente trabajaron para que pueda consumir alimentos de calidad.

Gracias Padre, porque permites que podamos saciar nuestro hambre con estos deliciosos alimentos.

Te pido por aquellas personas que no tienen qué comer, que se les hace difícil llevarse un pan a la boca porque no encuentra alguna manera de poder conseguirlo. Sacia sus necesidades bendito Padre, escucha sus súplicas y ayúdales para que de forma honrada, ellos puedan ser alimentados por Ti y ser agradecidos.

Gracias Señor por el pan de cada día, por la vitalidad que me brindas en ello, porque mi familia no perece y comparten junto a mí tus bendiciones. Que este alimento nos pueda ayudar a poder servirte con todo el corazón, a seguirte con valentía y no tener miedo de ir contracorriente en el camino.

No permitas que en la abundancia seamos ingratos, ni en la flaqueza nos decepcionemos de Ti, porque todo lo que permites tiene un sentido y una razón. Lo único que sí desearía que permanezca en mí, es el hambre y sed de tu presencia, que mi espíritu no quede saciado por completo para buscarte constantemente en tu Palabra, en la comunión contigo y en la oración, te lo pido en Nombre de Jesús, Amén.

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