«Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.»
Aquellos que anhelan la justicia y la verdad serán saciados por Dios.
Aquellos que anhelan la justicia y la verdad serán saciados por Dios.
Para Dios no hay nada imposible. Él tiene todo el poder y puede hacer cualquier cosa que quiera.
Dios nos perdona y nos sana, y debemos recordar siempre sus bondades y misericordia hacia nosotros.
Si confiamos en Dios y le entregamos nuestras preocupaciones y cargas, él nos responderá y nos protegerá de los tropiezos…
Jesús sufrió y murió por nuestros pecados, para que pudiéramos ser sanados y restaurados a la relación correcta con Dios.