Oración de la noche para el 29 de Mayo

Querido Padre, mi guardián celestial; la noche llegó rápidamente para mí, seguida de un silencio que acomoda mis pensamientos y los va convirtiendo en oración para tus oídos. Quiero empezar por darte las gracias por todo lo que hoy pude vivir, por mi vida, me encuentro sano y salvo en casa.

Gracias Dios mío, porque tu presencia se mantuvo a lo largo de este trajinado día, en las palabras de amor de mis hermanos, en los abrazos inesperados que solo Tú sabías que los necesitaba, en la sonrisa de las personas a las que pude ayudar y en el bello atardecer que pintaste en todo su esplendor antes de que caiga la noche. 

Pese al gran cansancio y pesadez que llevo a mis espaldas, yo me acerco de rodillas ante Ti para honrar tu nombre mi Señor, porque no miras en tronco de mi alma, sino la posibilidad que tengo de poder llegar al cielo contigo, me ayudas a verme como hijo tuyo y a darme un valor propio ante los ojos del mundo. 

Me siento aliviado y tan querido, al permitir que mi familia haya regresado con bien a mi casa, porque son personas que pese a sus duras vivencias, me han criado en base a tu amor y se han dado el todo por el todo para que me forme como una persona digna y honrada.

Ya es de noche, ilumina tu mundo resplandeciendo con Cristo, pues cerca d él las cosas marchan mucho mejor.

Hoy solo necesito darte gracias mi Señor, porque me he sentido alcanzado por tu misericordia desde la mañana y también me he sentido protegido de todo daño que me puedan ocasionar. 

Eres digno de toda alabanza y de todo honra, aquí en la tierra y en el cielo, seas por siempre bendito mi Dios. No hay nadie más grande y amoroso que Tú, Rey de mi universo. La gloria es para Ti Padre, porque acoges las suplicas moribundas de tus hijos que se sientes con hambre y sed de Ti, porque consuelas al que sufre y alientas al triste.

Para poder descansar con mi alma en paz, me arrodillo ante tus pies para pedirte perdón Señor, porque soy muy torpe con mis palabras y mis impulsos me ganan, lastimando a mi prójimo; o porque quizás me falta humildad para ser corregido cuando me equivoco.

Sana este corazón que se siente triste si no es envuelto por tu gracia. Me dispongo a reposar en tus brazos de nuevo para disolver mi agotamiento y las tentaciones que quieran interrumpir mi sueño. Dame un nuevo amanecer Padre de amor, en el nombre de Jesús, Amén.

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