Oración de la noche para el 7 de Junio

Bendito Dios, dueño del tiempo y la perfección eterna, esta noche me acerco a Ti para darte muchas gracias por el aliento de vida y las oportunidades que pude disfrutar durante el día. 

Elevo mi humilde oración, como lo más preciado que tengo para Ti, unida al alma, para que dentro de ella me concedas tu misericordia por mis culpas, por mi hacer falta a tu amor con mis imprudencias, porque quizá, mis debilidades pudieron más que mi propia voluntad y abrí paso a la duda, a la falta de fe. 

Me siento muy agradecido mi Señor, porque regalaste muchas bendiciones a mi familia, porque permitiste que tengan un día lleno de tu gracia y de tu protección. Una de las dichas más grandes para mi vida, es que mi familia se encuentre con bien y que pueda seguir compartiendo todo lo que tengo y consigo con mucho esfuerzo para ellos. 

Concédeles un tranquilo descanso, dónde puedan depositar todas sus fatigas y sus temores que les impidan avanzar cada mañana con valentía. Cuida con mucho esmero cada paso que den y enciende sus corazones de sueños y metas que los motive a levantarse cada amanecer con la alegría de seguirte.

Feliz noche, ora en todo momento, Dios fortalece tu fe. ¡SIGUE CONFIANDO!

Te ofrezco con amor mi pequeño corazón Padre mío, junto a mi fatiga y todas las preocupaciones que me aquejan. Quiero concentrarme en Ti para dejar a un lado todo y poder contemplarte con todos mis sentidos existentes, para que así, el día de mañana, pueda amanecer con las energías restauradas por el dulce descanso que me darás.

Gracias nuevamente por el día que me regalaste, por los momentos fructíferos y los difíciles que esconden una gran bendición dentro de ellos, quiero aprender cada vez más de ellos mi Señor.

Qué bien se siente saber que he llegado hasta el final de este día en tu maravillosa presencia, que hasta en mis sueños te pueda buscar bendito Padre, para descansar convencido de que tu amor todo lo hace posible.

No tengo dudas esta noche Señor, porque Tú me acompañas. Así que me abandono en tus brazos amado Padre, no hay mejor cobijo que en ellos. Si tu voluntad lo permite, dame el regalo de un nuevo amanecer, para escuchar tu dulce voz una vez más y así pueda ser testigo de tu misericordia donde sea que Tú me envíes, en el nombre de Jesús amigo, Amén.

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