«Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar.»
Dios prometió guiar y enseñar al salmista en el camino que debía seguir.
Dios prometió guiar y enseñar al salmista en el camino que debía seguir.
Aunque la ira de Dios puede durar un momento, su favor y amor duran toda la vida.
El salmista reconoció a Dios como su luz y su salvador, y declaró que no temería a nadie más.
El salmista confió en que Dios estaría con él incluso en los momentos más oscuros y no tendría miedo.
El salmista reconoció a Dios como su fuente de fortaleza y liberación.